Todo mundo habla de ella, la denuncia, la desprecia, y la reprueba. Funcionarios, empresarios y ciudadanos, todos participamos en el ritual de la denuncia a la impunidad, el problema es que nadie queremos acabar con ella, porque todos tenemos nuestra propia impunidad que nos conviene, cayendo en un círculo vicioso como de una enfermedad endémica.
Un ejemplo de impunidad es la sindical, abiertamente protegido por la ley a través de la autonomía. Otro ejemplo es la riqueza inexplicable de in servidor público o donde aquel donde un ciudadano común juega a la corrupción con un policía de tránsito, tan impune es el hecho de poseer bienes comprados con fondos de dudoso origen como el de gracias a una mordida no pagar la multa correspondiente.
Para muchos ciudadanos es noticia que políticos y funcionarios públicos vivan del erario público, y se enriquezcan a base de este, y todavía se vanaglorian con los dichos como NO ME DES, PONME DONDE HALLA. Y otro UN POLÍTICO POBRE ES UN POBRE POLÍTICO.
Todos reconocemos que hay corrupción e impunidad, pero no la reprobamos, en lugar de ello queremos ser parte de ella. ¿Se puede justificar el abusa de las mujeres por el solo hecho de tener un historial de siglos? ¿Se vale ignorar el voto de la población con el fin de preservar una costumbre de corrupción e impunidad?
El sindicalismo mejicano está detenido en costumbres que no están de acuerdo a la ley, pero son fuente de impunidad y corrupción. El patrón detiene una cuota sindical sin que el agremiado jamás haya aceptado. Sindicatos como el petrolero, S.N.T.E. y demás vive de cuotas millonarias que son detenidas a los trabajadores sin su anuencia. Líderes de estos sindicatos son caciques que hacen y desasen porque tienen el control de las cuotas.
La simulación corrupción impunidad da respetabilidad a los llamados derechos adquiridos, y por lo tanto es el atraso en que vive el país.
Mientras la impunidad nos convenga a todos nadie tiene el incentivo para acabarla, siendo esa la receta más pura para el círculo vicioso que nos caracteriza siendo una impunidad muy evidente y palpable. Para acabarla se necesita un esfuerzo organizado para comenzar la vida de cada uno de nosotros.

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